Una tarde de chicas

El fin de semana me reuní con una amigas que no veía desde hace tiempo y como era una ocasiones especial, fuimos a un restaurante lujoso en Polanco cuyos comedores de mármol brillaban a la luz de las luces con tonos cálidos y rojizos.

Nos pusimos al día con respecto a nuestra vida laboral, familiar y hasta sentimental: este tema fue el que más nos llevó en toda la velada ya que, como todas éramos un poco inexpertas en el amor, comenzamos a darnos algunos tips de cómo conquistar a ese chico que tanto nos gustaba, o mínimo coquetear con él sin que se viera obvio o aventado.

Una de mis amigas, la que tenía más experiencia, fue la que tomó la palabra mientras todas le hacíamos preguntas para aclarar nuestras dudas, no porque tuviéramos ganas de ponerlas en práctica, sino porque nunca está de más tener información extra para cuando la situación se presente… esto claro que nadie lo creyó, pero aun así estábamos muy animadas y al pendiente de todo lo que decía mi amiga.

Primero que nada nos comentó que siempre hay que sonreír cuando estemos con ese chico que tanto nos gusta, no se refiere a reír como una loca de todos sus chistes, pero que sea una risa o sonrisa natural, que en verdad se sienta sincera, que sí te dio risa su broma u ocurrencias ya que si no, caeríamos en la falsedad y el hombre lo notaría de inmediato.

También nos dijo que una buena conversación ayuda mucho además de conocerse mutuamente. No hablar de temas trillados como el clima, eso se hacía en la época de Jane Austen, pero sí de temas como alguna película, una banda de música o un libro. Nos recomendó que siempre hagamos preguntas para conocerlo más y para que el las responda ya que eso notará que estamos interesadas en él, dejarlo hablar y que se exprese siempre y cuando no caigamos en una entrevista de trabajo o como una paparazzi que quiere saber todo sobre su vida.

Bromear también es un punto fuerte, pero hay que estar conscientes de que él también puede tomarnos el pelo y si vamos a utilizar esta técnica, debemos aguantarnos cuando él lo haga. El sentido del humor es muy importante, pero nos repitió que tengamos cuidado en no reír como unas hienas locas o hacer bromas que lo puedan agredir o incomodar, por ejemplo sobre religión, política o sobre su familia.

Una de las partes más complicadas es el contacto físico y las miradas. Nos comentó que tocarle el brazo o rozar su rodilla con la nuestra es una forma de coquetear, mirarlo una vez, desviar la mirada y volverlo a ver mientras sonríes es una práctica sensual, al igual que jugar con nuestro cabello o inclinarnos hacia dónde se encuentra él.

Con risas de hiena loca, intentamos hacer ese tipo de recomendaciones entre nosotras, pero al final decidimos que nos veíamos sumamente ridículas, pero estoy cine por ciento segura que todas nosotras lo llevaremos a cabo algún día.

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