Cinco preguntas a responder antes de colocar pisos de madera

La madera es un material que a todos cautiva y es raro el hogar en el que no se quiera tener al menos un pequeño mueble fabricado con ella.

Quizá lo que más nos atrae de la madera es su belleza natural. Tenerla en casa es rescatar un poco de esa armonía con el mundo que tanto necesitamos.

El único “pero” que podría ponerse al uso de accesorios, muebles o pisos de madera es el impacto ambiental que su producción pueda causar. Sin embargo, las mejores compañías en esta industria respetan las condiciones de tala y cumplen las prácticas debidas de reforestación, por lo que incluso constituyen empresas que operan de manera sustentable.

Entre las distintas alternativas para incluir la madera en el diseño de tu hogar está la instalación de pisos de madera. Las ventajas de llevar a cabo este proyecto son muchas; este tipo de pisos conservan el calor, crean un ambiente acogedor, aportan elegancia y combinan con diversos estilos.

No obstante, también se deben considerar factores que hasta cierto punto pueden resultar adversos, como el tiempo que puede tardar la instalación, los cuidados que requiere cada piso, la actividad que se tenga en el hogar y, sobre todo, el costo.

En este artículo presentamos cinco preguntas que conviene responder antes de colocar pisos de madera en el hogar. Dedicar un tiempo a pensar en ellas puede hacer toda la diferencia entre una inversión exitosa y satisfactoria, o un constante dolor de cabeza.

  1. ¿Cuál es mi presupuesto?

Sí, desafortunadamente los pisos de madera de buena calidad son caros. La ventaja es que hacer una buena elección y dar el mantenimiento adecuado garantiza su durabilidad.

También puedes considerar otras alternativas, como los pisos laminados, con diseños y acabados que imitan fielmente la madera y que también pueden ser de un gusto excelente.

Ahora bien, la clave para aprovechar al máximo tu presupuesto es considerar el proyecto como una inversión y recordar que lo más conveniente es invertir en calidad y durabilidad.

Si tu presupuesto actual no es suficiente para comprar madera, pero crees que con un poco de paciencia y ahorro puedes conseguirlo, mejor aguarda un poco. Verás que la espera valdrá la pena.

  1. ¿De cuánto tiempo dispongo para el proyecto?

Una instalación de calidad toma su tiempo y dependiendo del tipo de piso de madera que quieras instalar, puede prolongarse y causar mayores interferencias con tus actividades cotidianas.

Toda remodelación en el hogar implica ciertos sacrificios, pero si sabes que en ese momento no tendrás la paciencia ni la disponibilidad para que se haga un buen trabajo, conviene dejarlo para más adelante, en vez de irte por soluciones precipitadas.

  1. ¿Qué tipo de actividades se llevan a cabo en el hogar?

¿Haces algún ejercicio en casa? ¿Recibes invitados con frecuencia? ¿Tienes mascotas o niños pequeños? Aunque responder afirmativamente a estas cuestiones no significa que renuncies a tus pisos de madera, sí debes considerar algunos detalles adicionales para cuidarlos.

Una de las desventajas de las superficies de madera es que pueden rayarse con facilidad. Si a causa de tus actividades es común que se muevan muebles o accesorios, que transite mucha gente (como en una fiesta o un baile) o que los niños entren con todo y patines, debes dar un tratamiento protector a tus pisos, o bien colocar tapetes en las áreas donde se registre más movimiento. También puedes optar por madera de tonos oscuros, para que las manchas o tallones sean menos visibles.

  1. ¿Hay humedad en casa?

Si existen filtraciones de agua o humedad, es preciso repararlas antes de colocar los pisos, porque pueden causar daños irreparables a la madera. Si el problema es la humedad ambiental, existen métodos para proteger la madera, como la aplicación de cera incolora, que produce un efecto de sellado.

  1. ¿Tengo tiempo y recursos para el mantenimiento?

Cuando se hace una instalación de calidad y se aplican los acabados adecuados para el tipo de ambiente y uso, el cuidado de los pisos de madera no es complicado, aunque sí debe ser constante. En cualquier caso, en algunas ocasiones será necesario pulir, encerar o reaplicar el tratamiento inicial y para que dicho mantenimiento se haga de la mejor forma, lo mejor es dejarlo en manos de profesionales.

El mueble consentido del hogar

Cada quien puede tener su habitación favorita de la casa. Quienes gustan de dormir hasta bien entrada la mañana o de ver la televisión desde la comodidad de la cama (lo cual no es muy recomendable, según los expertos en descanso), sin duda elegirán la recámara. Los fanáticos del buen sazón disfrutarán su tiempo en la cocina y harán lo posible por equiparla con lo mejor en aparatos y utensilios. Y, claro, si se tiene la fortuna de contar con una biblioteca en casa, ésta será el lugar preferido de los amantes de la lectura.

En gustos se rompen géneros, dice la conocida sentencia popular. Sin embargo, hay una estancia que, si no es la gran favorita de todos, sí es una de las más apreciadas y también de las que reciben mayores cuidados y atenciones en la mayoría de los hogares. Me refiero a la sala.

En un buen número de viviendas, la sala es la primera habitación a la que se tiene acceso. Esto implica que es la primera impresión de nuestro hogar que damos a las visitas y también el primer espacio que nos recibe después de un largo día de trabajo. Por ello hacemos todo lo posible por mantenerla limpia, ordenada y con un estilo agradable.

Si la sala es una de las habitaciones más importantes de casa, el mueble más apreciado de ese espacio y, por tanto, el consentido del hogar, es el sofá. Quizá nunca te hayas detenido a pensar en lo importante que ese mueble es para ti; pero seguramente tienes muchos recuerdos entrañables de reuniones familiares, fiestas con amigos, tardes de películas y hasta una que otra noche en la que por buenas o malas razones tuviste que dormir en la sala. Pues bien, parte del crédito de esos momentos memorables se lo lleva el sofá.

Si estás por cambiar el mobiliario de tu sala o tienes una mudanza en puerta y necesitas muebles nuevos, las siguientes recomendaciones te ayudarán a que el sofá sea, efectivamente, tu mueble predilecto.

Toma medidas

Antes de recorrer tiendas de sofás –lo cual puede ser una experiencia muy divertida si vas bien preparado-, examina tu sala y ubica el lugar donde quieres colocar el mueble. Si el espacio es pequeño, lo mejor es que vaya pegado a una pared, mientras que si la estancia es grande, puedes colocar el sofá en medio de la misma, para dividir el espacio. Una vez que tengas la ubicación perfecta, toma medidas tanto de ese espacio, como de las puertas o pasillos por donde tenga que pasar el mueble para llegar a su lugar. Parece tonto, pero hay quien termina con muebles fabulosos, que no consigue meter a la casa. No elijas un sofá cuyas medidas sean justo las del espacio del que dispones, porque además de que estará apretado, corres el riesgo de que se rasgue o maltrate durante la colocación.

Considera el uso y a los usuarios

Sí, obviamente un sofá es para sentarse, o acostarse, en algunas situaciones. Pero además de sentarnos, hacemos otras cosas, como leer, ver la tele, jugar videojuegos, tomar una bebida o refrigerio. Todo esto conduce a que le demos un uso más o menos rudo al sillón y también lo expone a posibles desastres, como derrames de líquidos o comida, golpes o marcas de calzado.

Esto nos lleva al segundo punto, los habitantes de la casa y potenciales usuarios del sofá. Si tienes niños o mascotas, debes ser cuidadoso al elegir los materiales y buscar aquellos que sean resistentes a manchas, rayones y rasgaduras; por suerte, la tecnología ha avanzado lo suficiente como para tener materiales que se limpian con sólo pasar un trapo húmedo y que aguantan hasta los colmillos o garras más afilados.

Sal a probar

Ya que tienes claro el tamaño, el estilo y el tipo de materiales de tu sofá ideal, ¡corre a las tiendas y pruébalos todos! Desde el punto de vista de la ergonomía, hay varias cosas que debes tomar en cuenta; las piernas deben formar un ángulo de 90 grados con el asiento y los pies deben apoyarse perfectamente en el piso; el área que da soporte a los riñones debe ser la más suave; y por más que pueda parecer cómodo al principio, evita esos sofás tan mullidos que te hundes en ellos, pues a la larga, esto será perjudicial para tu espalda.