Lo hecho y lo no aprendido

Al estar en la línea para hacer un check-in en VivaAerobus, observaba la gran cantidad de personas de todo el mundo en el aeropuerto, todos con un mismo propósito, el cual es viajar de un lugar a otro y me pregunté por qué las personas no pueden tener el mismo objetivo en el rumbo de la vida y olvidarnos de las diferencias que podamos tener entre nosotros.
check-in

Los seres humanos, a lo largo de la historia, siempre hemos tenido, de cierta manera, los mismos intereses, sin importar nuestra raza u origen, ya que todos estamos hechos de la misma substancia, formados de los mismos elementos que en conjunto forman un ser dotado con una mente capaz de conseguir casi cualquier cosa y probablemente llegue el tiempo, si el pasar de las páginas de la historia humana no es interrumpido, en que la mente humana pueda a obtener las capacidades necesarias para conseguir cualquier cosa y derretir todo tipo de muros y fronteras.

Los seres humanos, en el tiempo que lleva nuestra peregrinación en este mundo, hemos logrado cosas sorprendentes, nunca creídas posibles por las generaciones pasadas; sin embargo, lo han sido posibles y siempre serán rebasadas.

Imagínense, queridos amigos, qué es lo que ha sucedido entre el invento de la rueda  por aquellos hombres-bestias antiguos, hasta haber aterrizado en la Luna, en la misión espacial del Apolo XI.

Imagínense todo lo que ha pasado desde que los hombres usaban sanguijuelas para controlar la temperatura, hasta el haber descubierto la penicilina, cuyos elementos salvan a millones de seres humanos por medio de una simple ingestión, desde cualquier punto en el mundo.

Imagínese usted todo lo que ha pasado desde que los antiguos egipcios, hijos e hijas de aquella suprema civilización, rompían el cráneo de aquellos que sufrían dolor de cabeza a medida de aliviarlo, ya que ellos pensaban que el dolor de cabeza era una causa de gases en la cabeza, así como una conglomeración de espíritus malignos dispuestos a arruinar la vida de aquellas personas, quienes sufrían de jaqueca, hasta el día de hoy cuando es posible saber qué es lo que pasa en el cerebro de un ser humano con una simple fotografía.

Pensemos, amigos míos, en todo lo que ha sucedido desde que los hombres y mujeres imaginaban historias y fantasías en su cabeza, hasta que se es posible ver estas imágenes mentales en una enorme pantalla cinematográfica mientras comemos rosetas de un maíz que nos tardamos siglos en aprender a cultivar para alimentar a las poblaciones.

Todos estos avances hemos podido conseguir a lo largo de nuestro tiempo en el mundo; sin embargo, no hemos podido aprender ni evolucionar en controlar nuestra propia voluntad  ni dirigirla hacia lugares constructivos y de enriquecimiento, tanto espiritual como intelectual.

A lo largo de todo este tiempo no hemos nunca aprendió a respetar a nuestro vecino ni a sus derechos como tampoco hemos aprendido a cultivar una madurez de espíritu creativa y no destructiva donde los deseos y la voluntad del prójimo sean una inspiración para ser una mejor especie.